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El
feed lot, las semillas genéticamente modificadas,
los herbicidas de amplio espectro, y la siembra directa
no sólo multiplicaron la productividad: terminaron
con el mundo de terratenientes y peones Hoy los grandes
productores no se diferencian de los industriales. No
les interesa tener grandes extensiones: terciarizan;
arman cadenas de valor y diversifican sus inversiones
“Uno ve un campo sembrado y cree que el dueño
es el equivalente agrario de Henry Ford, y tal vez sea
el equivalente agrario de una PYME que fabrica autopartes”
“Los grandes, los medianos y los pequeños
dependen, actualmente, los unos de los otros”.
En este mundo, Robin Hood se marea
Haciendo un alto en su actual trabajo
para la Organización de Estados Americanos, Rodolfo
Terragno estuvo en Buenos Aires y dio su versión
sobre lo que, a su juicio, es “el trasfondo de
la crisis rural”. Lo hizo esta mañana en
diálogo con Víctor Hugo Morales, por Radio
Continental. Esta es la trascripción de sus declaraciones:
La tecnología ha revolucionado,
en los últimos años, la producción
agropecuaria y, como consecuencia, ha producido cambios
en la estructura de propiedad y en la organización
social del campo; cambios tan profundos que gran parte
de la dirigencia política no pudo absorberlos,
y todavía no puede absorberlos.
Tradicionalmente, la agricultura era
extensiva. Hacía falta mucho campo para producir.
Usted recuerda que se calculaba una hectárea
por cabeza de ganado; y que para producir una tonelada
de girasol, maíz o soja, hacían falta
grandes extensiones.
Entonces había terratenientes
de un lado y peones del otro. La estructura social del
campo era como un fresco mexicano, de Siqueiros o de
Rivera. Una de las medidas más importantes que
tomó Perón en 1944, cuando era Secretario
de Trabajo y Previsión, fue promover el Estatuto
del Peón Rural.
Todo eso fue cambiado por la tecnología,
por los nuevos modos de producción, por las nuevas
formas de organización empresaria. La cría
en corral (el feed lot), las semillas genéticamente
modificadas, los herbicidas de amplio espectro, la siembra
directa... Se dio, exactamente, esa revolución
agro-tecnológica que yo había pronosticado,
en 1985, en el libro La Argentina Siglo 21; no porque
yo tuviera la bola de cristal sino porque las perspectivas
de la biotecnología ya estaban muy claras en
el mundo. Y se dio lo que tenía que darse: Hoy
con 700 hectáreas se obtiene la misma cantidad
de soja que antes requería 1.000 hectáreas.
Y además, en esas 700 hectáreas se pueden
hacer dos siembras por año; por ejemplo, soja
y maíz.
¿Y ahora qué pasa? Ahora,
un gran productor agropecuario es igual que un industrial,
que no quiere tener grandes activos fijos; que terciariza
su producción; que arma cadenas de valor; que
ni siquiera quiere tener la propiedad total de su propia
empresa; que diversifica sus inversiones.
Entonces, usted ve un campo sembrado
y piensa que el dueño debe ser un equivalente
agrario de Henry Ford; y no: es el equivalente agrario
de una PYME que fabrica autopartes. En las cadenas de
valor, los grandes, los medianos y los pequeños
dependen los unos de los otros. En este mundo, Robin
Hood se marea. Es lo que le pasó a las autoridades
nacionales, que creían que le estaban declarando
la guerra a Patrón Costas y terminaron peleando
con De Angeli.
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