Cuando
aceptamos el desafío de competir por la gobernación
de Mendoza en las elecciones del 2007, lo hicimos convencidos
que una de las tareas que nos demandaría mayor
esfuerzo y toda nuestra energía iba a ser la
lucha contra la inseguridad; flagelo que se instalo
en Mendoza en la década de los noventa producto
de un modelo económico que excluyo a millones
de argentinos, y que se acentuó ante la crisis
del 2001. Fuimos conscientes y así lo pregonamos
en cada rincón, en cada acto, en cada acción
de campaña que este mal que nos aqueja no se
resolvería sino con más educación,
con más salud, con más justicia social,
con más trabajo, y con un desarrollo socioeconómico
equilibrado de nuestra provincia.
Con responsabilidad aceptamos el rol que la sociedad
decidió darnos en este nuevo periodo democrático,
y esperanzados porque quien fue elegido por el pueblo
prometiera poner todo su conocimiento, formación,
y experiencia para resolver el problema de la inseguridad
que vivimos todos los mendocinos, materia en que se
había especializado para tal fin, al punto de
prometer disminuir la misma en un 30% y en muchos casos
llegar antes que el delito se cometiese.
Hoy a seis meses de dichas promesas. nos sentimos; En
primer lugar, consternados porque no se haya encontrado
la manera de disminuir este índice que nos quita
el sueño a todos.
Segundo, preocupados porque se evidencia la falta de
un verdadero plan de gobierno que involucre a todos
los sectores y actores de esta sociedad que permita
avances concretos y sostenibles en el tiempo.
Tercero, convencidos mas que nunca, ante los resultados
obtenidos, que este flagelo solo podemos combatirlo
con mas educación, mas salud, mas justicia social
y principalmente, con la participación de todos
los sectores de la sociedad.
Y aquí quisiera hacer una reflexión al
respecto.
A mi humilde entender, es noble la actitud del gobernador
de pedir disculpas al pueblo por no haber podido cumplir
con lo prometido.
También es bueno que se haya decidido optar por
una actitud autocrítica y no con la vieja práctica
de culpar a las gestiones anteriores por los propios
errores.
Y tercero ver con agrado que se manifieste desde la
gobernación una apertura al diálogo y
a la búsqueda de consensos que permitan ir hacia
el encuentro del camino correcto.
Ahora bien, no es comprensible que desde la máxima
autoridad del gobierno provincial se manifieste tener
esta actitud, cuando en los demás estamentos
tanto del poder ejecutivo como el legislativo no se
actue en concordancia; Si no muy por el contrario, somos
blanco de constantes y sistemáticos ataques cargados
de intolerancia, falta de respeto, ironías, y
fundamentalmente de injurias y calumnias intentando
en todos los casos, responsabilizarnos por los propios
errores y fracasos que continuamente se producen.
Somos conscientes de la necesidad que tiene Mendoza
de aunar esfuerzos a fin de afrontar con mayor fortaleza
los desafíos que la Argentina de hoy nos invita
a combatir.
La Concertación Ciudadana está dispuesta
a oír este llamado. Pero es necesario que este
dialogo que se nos invita desde el gobierno sea sincero,
cargado de respeto, de tolerancia y fundamentalmente
de responsabilidad. Tenemos la oportunidad histórica
de sostener y profundizar el crecimiento que empezó
a gestarse en el 2003 y que nos ha permitido a todos
los mendocinos afrontar los difíciles momentos
por los que atraviesa el mundo, el país y de
los cuales Mendoza no esta exenta.
Esta Mendoza que nació del esfuerzo y del trabajo
de miles de hombres y mujeres que decidieron vivir,
y apostar su futuro en este querido suelo.
Es la misma Mendoza que hoy nos declama, como digiere
Alem, no omitir, ni fatigas, ni esfuerzos, ni sacrificios,
ni responsabilidades de ningún género
para cumplir con nuestro deber.
A ese llamado estamos dispuestos a sumarnos. Esperamos
que las siguientes conductas y actitudes sean en ese
sentido, por el bien de todos los mendocinos.
Raúl Muñoz
Senador Provincial.
DNI: 20.115.558.
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