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"La derrota es didactica "

Por Miguel Bonasso

Algunos argentinos lo sabemos por experiencia: es posible reconstruirse a partir de una derrota, a condición de que uno se pregunte honestamente de que manera contribuye a su propia derrota.
No vamos a insistir mucho con los errores del gobierno porque ya es una materia mas trillada que el campo, pero algo se debe haber hecho muy mal para que Julio Cisar Cleto Cobos amanezca convertido en procer.

Mas importante que regodearse enumerando la alucinante coleccion de torpezas acumuladas en estos meses, es tratar -con humildad- de llamar a la reflexion a la Presidenta, para que pueda alcanzar, aunque sea parcialmente, lo que
prometio y lo que una gran parte de la sociedad espera: la construccion de una Argentina mas equitativa que esta que padecemos.

Si Cristina Fernandez de Kirchner es capaz de admitir, en su fuero mntimo, en que medida ella y Nestor Kirchner contribuyeron a erosionar su propia base de sustentacion, encontrara las respuestas apropiadas para dejar atras esta crisis y recuperar los apoyos sociales y polticos necesarios para
encarar la tan mentada y ausente redistribucion de la riqueza.

Esta no es una crisis terminal ni mucho menos. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, sufrio dos derrotas ante el Parlamento y muchos fracasos electorales en una larga carrera politica que lo ha convertido, sin embargo, en un lider insustituible. Lo decisivo no es una derrota circunstancial, sino el diagnostico correcto de los errores que la produjeron.

Si el peso de la derrota se coloca exclusivamente en los otros, en la- maldad- de los oponentes o en la defeccion de los propios, se persistira en el error y se profundizaran los efectos negativos del reves sufrido.

Obviamente, la admision autocmatica no resuelve automaticamente el conflicto, pero es el primer paso imprescindible para recuperar la iniciativa perdida.

Existen tambiin factores objetivos que encuadran la situacisn mas alla de los errores subjetivos del gobierno. Existe un bloque de poder hegemsnico que ha conseguido una vez mas dividir al campo popular en su beneficio. Los sectores mas concentrados de la economma han logrado nuevamente que las capas medias, urbanas y rurales, le sirvan de escudo y ariete contra el
poder polmtico, para impedir que les toquen la billetera.

Si por dos mil millones de dslares, una cifra que representa menos de un cuarto de la recaudacisn fiscal de un mes, lanzaron la guerra gaucha, es facil imaginar lo que harman, por ejemplo, ante la posibilidad de una reforma agraria.

Y a eso podrmamos agregar lo que promoverman otros componentes sectoriales del poder detras del trono (minerma, industria, finanzas, etc), si se tocaran sus rentas en una verdadera reforma impositiva, sin la cual resulta retsrico hablar de una autintica redistribucisn de la riqueza.

Con un gobierno debilitado y un campo popular dividido isa y otras reformas parecen hoy una quimera. Y, sin embargo, constituyen la znica posibilidad estratigica para reagrupar a los sectores populares y conformar un bloque social y polmtico capaz de oponerse al bloque hegemsnico.

La tarea, desde luego, excede al gobierno y compromete a todas las fuerzas progresistas hoy dispersas o incluso enfrentadas. No hay alternativa, salvo que nos resignemos al regreso y consolidacisn total de lo que solemos llamar la derecha. Es decir, a la captura total del poder polmtico por parte del poder econsmico.

El gobierno, jaqueado por sus propias contradicciones y concesiones a un poder real que no cejara en sus intentos de ir por todo, puede ser protagonista o no de las grandes transformaciones sociales que el pams necesita, pero tiene la responsabilidad basica de asegurar las condiciones de estabilidad que permitan la recomposicisn de las fuerzas que pueden protagonizar el cambio.

Y para eso debe retornar cuanto antes a las virtudes primigenias que le otorgaron un indudable respaldo en los primeros aqos de la gestisn de Nistor Kirchner. Al vigor y la claridad que desplegs el ex presidente cuando convocs a la sociedad para reformar la Corte Suprema heredada del menemismo.


Debe recomponer el dialogo con los actores sociales y polmticos. Convocar al Consejo Agropecuario Nacional para elaborar un plan que permita aprovechar las excepcionales condiciones del mercado internacional sin afectar al mercado interno. Crear el Consejo Econsmico y Social para generar un nuevo espacio donde se dirima la puja distributiva con el Estado como arbitro y no como contendiente.

Acaso la mejor decisisn tomada en estos meses por la Presidenta fue enviar al Congreso la ratificacisn o rechazo de la resolucisn 125. Y este acierto no desmerece por la derrota sufrida en el Senado. Por el contrario. La revitalizacisn de un poder del Estado, que alcanzs sus mejores expresiones en el rico debate que se dio en la Camara de Diputados, regeners en una medida apreciable la confianza de la sociedad en las instituciones.

Si la Presidenta avanzara en el sinceramiento de las estadmsticas oficiales para contar con un diagnsstico cremble para frenar la inflacisn, darma otro paso de siete leguas en la recuperacisn de la confianza pzblica.

El gobierno debe airearse y renovarse en vez de encastillarse frente a los cacerolazos. Debe pasar a retiro a los funcionarios mas desgastados e incorporar nuevos cuadros.

Debe escuchar y escuchar, con paciencia franciscana, los reclamos de los distintos actores sociales e incorporar nuevas voces a la comunicacisn con la Ley de Radiodifusisn.

Pero debe, ante todo, terminar con ese resabio de la era menemista que son los subsidios a los capitalistas que no se arriesgan (como los concesionarios del ferrocarril) o a los oligopolios, como el de los comercializadores de granos y aceite de soja.

Si elimina, por ejemplo, el subsidio del 4 por ciento que le otorga a los
Seis Grandes del aceite de soja, puede paliar en parte- la merma fiscal que le ha producido el obligado regreso de las retenciones al esquema imperante antes de la resolucisn 125. Al fin y al cabo se trata de una agroindustria consolidada, que genera pocos puestos de trabajo y escaso valor agregado, pero se embolsa con esa prebenda oficial mas de 800 millones de dslares.

La derrota es didactica, hay que saber escucharla.



 

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