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Legislar con mente abierta

* Miguel Bonasso

Si queremos tener cada vez mas democracia, como dijo la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, el Congreso debe hacer su trabajo sin presiones o permisos paternalistas del gobierno nacional, ni aprietes del llamado campo. Debe tratar a fondo, de manera creativa y rigurosa, el proyecto del Poder Ejecutivo Nacional sobre la famosa resolucisn 125 de las retenciones msviles, que ha originado el conflicto mas largo y gravoso de la era Kirchner.

Como lo seqalan de manera unanime todos los constitucionalistas, la Camara de Diputados y el Senado de la Nacisn estan habilitados para aceptar el proyecto o rechazarlo y tambiin para introducirle todas las modificaciones que los respectivos cuerpos consideren necesarias. ise es su papel y esperemos que el Parlamento esti a la altura de las circunstancias.

Hay que escuchar a todos los actores sociales, pero repudiar cualquier forma de escrache o extorsisn. Si los argentinos queremos mejores instituciones, debemos empezar por respetar las existentes. Si la actual clase polmtica no conforma, se la puede ir cambiando a travis del voto y del compromiso polmtico de la sociedad, que no debe limitarse a protestar cuando le pisan un callo, sino tambiin cuando se lo pisan a otros. Eso es precisamente la polmtica en la mejor acepcisn del tirmino.

Cuando se produjo el fensmeno Blumberg y el falso ingeniero se sents en la bandeja para tomarnos examen, a ver si aprobabamos al vapor estzpidas reformas al Csdigo Penal, llegando al extremo de levantar la mano para pedir la palabra, estuve entre la treintena de diputados que abandonamos el recinto de la democracia, mancillado por una imposicisn autoritaria y el oportunismo temeroso de quienes no querman salir malparados en los medios. Una cosa es peticionar y otra imponer.

Igual de inaceptable me parece ahora la arrogancia del seqor Alfredo De Angeli, cuando proclama: Los hombres del campo les enseqaremos a legislar. Muchmsimo mas grave azn me parece la declaracisn del vicepresidente segundo de CRA, Ricardo Buryaile: Si el Congreso de la Nacisn ratifica las retenciones deberma ser disuelto.

El primer paso de todos los golpes militares fue siempre, sin excepciones, la disolucisn del Congreso. Esta declaracisn no hace mas que recordar el apoyo prestado por CRA, Carbap y la Sociedad Rural a la dictadura militar mas sangrienta de nuestra historia. Apoyo organico que convirtis a Jorge Aguado, entonces presidente de la Carbap, en secretario de Agricultura del genocida Roberto Viola y gobernador de la provincia de Buenos Aires durante el permodo dictatorial que comands Leopoldo Fortunato Galtieri.

Con esta declaracisn, que sera repudiada por la Camara de Diputados de la Nacisn y la Legislatura porteqa, el seqor Buryaile les ha hecho un flaco favor a las cuatro entidades del campo. De nada sirve que se arrepintiera y pidiera perdsn. Lo dijo. Y ese protofascimo explmcito no lo ayuda mucho a sacarse de encima el mote de golpista que le adjudican desde el gobierno a las cuatro entidades.

Lo malo es que en la vereda de enfrente tambiin hay manifestaciones que constituyen una tacita desvalorizacisn del Parlamento. Cuando el jefe de Gabinete, Alberto Fernandez, declara el Congreso esta liberado para debatir todo lo que sea necesario, asume una posicisn paternalista respecto de uno de los tres poderes del Estado. En idintico vicio cae el ministro del Interior, Florencio Randazzo, cuando nos permite a los legisladores hacer modificaciones en el proyecto oficial. Es obvio que podemos hacerlas o estarmamos pintados.

No soy tan ingenuo como para desconocer que en todos los pamses donde los gobiernos cuentan con mayormas parlamentarias, hacen valer el peso del nzmero para respaldar las decisiones del Ejecutivo, pero tambiin es cierto que algunos parlamentos saben construir consensos que enriquecen las iniciativas originales. Sobre todo en tiempos de turbulencia social y polmtica. Creo que iste es el caso que estamos analizando.

Espero que el debate en comisiones y en el propio recinto sea lo suficientemente rico y generoso como para incorporar modificaciones que permitan construir la ley mas justa. Y que la votacisn sea lo suficientemente elocuente como para otorgarle el respaldo polmtico y social mas amplio. Escaso favor le harmamos al pams si prima la lsgica de ganar por un voto.

En esta misma columna he dicho mas de una vez que estoy a favor de las retenciones msviles. Sigo pensando que la renta diferencial de la tierra que produce una de las praderas mas firtiles del planeta es extraordinaria y excede el trabajo y la inversisn de quienes la cultivan. Es un bien de todos los argentinos y el Estado tiene derecho a recuperar parte de esa renta extraordinaria para reindustrializar el pams y redistribuir riqueza.

Creo igualmente, como autor de la Ley de Bosques, que la sojizacisn entraqa un grave peligro y que es necesario un Plan de Desarrollo Agropecuario que equilibre las posibilidades de las distintas producciones y las distintas regiones del pams.

Pero creo asimismo que hay que buscar las soluciones ticnicas que permitan diferenciar a los distintos sectores sociales que hoy aparecen unificados como el campo.

Estudio con mis asesores y con otros diputados la mejor propuesta para no meter en una misma bolsa a los establecimientos sojeros con propiedades inferiores a las mil hectareas y ese cuatro por ciento de productores que acapars el 60 por ciento de la zltima cosecha.

La solucisn mas equitativa podrman ser las retenciones segmentadas, pero si istas no resultaran factibles por las diversas razones ticnicas que ha esgrimido el Gobierno, tal vez podrmamos debatir si no es conveniente ceder un par de puntos para la presente cosecha que estaba en marcha cuando se toms la resolucisn 125 manteniendo el esquema de almcuotas actuales para la campaqa 2008-2009.

La merma en la recaudacisn podrma compensarse con diversas medidas, como la supresisn del subsidio del 4 por ciento que beneficia principalmente a los Seis Grandes de la exportacisn de granos y aceite de soja: Bunge, Aceitera General Deheza, Cargill, Molinos, Vicentmn y Dreyfus.

No se trata de votar a libro cerrado, sino de legislar con mente abierta. Millones de argentinos angustiados por el conflicto esperan que estemos a la altura de las circunstancias. De nosotros, los representantes del pueblo, depende que la sociedad civil y la clase polmtica comiencen a respetar al Congreso.

* Diputado Nacional

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